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Oído absoluto: el increíble don que une a Beethoven con Freddie Mercury

¿Qué pueden tener en común Mozart y Michael Jackson, Tchaikovsky y Frank Sinatra, Beethoven y Stevie Wonder o Freddie Mercury y Chopin? Indudablemente, que todos son genios de la música, cada uno en su época y estilo propio. Pero, además de ese enorme talento que ha asombrado al mundo, comparten una capacidad especial: el oído absoluto (OA).

El también llamado oído completo o absolute pitch, dota a las personas que lo poseen de unas habilidades especiales que les hacen diferentes del resto de los mortales.

  • Pueden identificar una nota musical de forma aislada o interpretada simultáneamente con otras.
  • Son capaces de nombrar la tonalidad concreta de una pieza musical.
  • Tienen la habilidad de entonar una nota sin contar con referencias externas.
  • Pueden escuchar por primera vez una melodía y, a continuación, reproducirla con exactitud sin apoyo de ninguna partitura.

A diferencia del OA, las personas que tienen un oído relativo pueden identificar una nota, pero siempre con la ayuda de una segunda que les sirva de referencia.

¿Cuestión de formación o de genética?

En términos estadísticos se dice que 1 de cada 10.000 personas está dotada de este maravilloso don. Han sido muchas las teorías que se han formulado sobre esta habilidad. Algunos opinan que es necesaria una exposición precoz a la música, entre los dos y cinco años, para que el oído absoluto se desarrolle. Sin embargo, muchos de los grandes talentos de la música empezaron sus formaciones o carreras musicales a edades más tardías.

Otra teoría relaciona el OA con la lengua materna. Esto se debe a que se han detectado más personas agraciadas con esta habilidad nacidas en países con idiomas tonales, como China o Vietnam, donde el sentido de las palabras varía en función del tono con el que se pronuncian.

Aunque en su mayoría esta habilidad se ha detectado en personas con formación musical, ahora hemos conocido que la genética tiene mucho que decir.

Así lo ha demostrado una investigación realizada en la Universidad norteamericana de Delaware (Estados Unidos) y publicada en el Journal of Neuroscience . Los autores estudiaron el comportamiento de 61 voluntarios divididos en tres secciones: oído absoluto, oído relativo y grupo de control para comprender las diferencias estructurales de los cerebros de las personas bendecidas con este don.

Tras el estudio determinaron que existían diferencias significativas en la corteza auditiva: las personas con OA presentaban áreas corticales más grandes con un aumento que respondía principalmente a frecuencias inferiores a 1000 HZ.

Este componente genético podría quizás explicar por qué la sordera nunca detuvo la genialidad musical de Beethoven. El alemán era capaz de imaginar sonidos, con sus matices e intensidades, componer, interpretar y dirigir orquestas sin escuchar notas ni vibraciones externas.

En definitiva, la naturaleza aliada con el talento para deleite de toda la humanidad.