Cómo escribir un texto académico

Escribir un texto académico no es sinónimo de redactar una tesis doctoral o el trabajo de fin de Máster. Hoy en día, la redacción de este tipo de trabajos es considerada como parte fundamental de la evaluación continua en muchas carreras universitarias, cursos de especialización o de mejora de empleo .

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Y si son tan habituales, ¿por qué imponen tanto respeto? Os ofrecemos unas pequeñas pautas para hacer el trabajo más llevadero:

Investigación: Tanto si el tema viene impuesto como si lo eliges tú, no lo olvides: investiga y contrasta. De cuantas más fuentes mejor. La diferencia entre copiar e investigar reside en el número de referencias que consultes y en la forma en que escribas un texto propio basándote en todas ellas. Pero recuerda que siempre que tomes ideas de otro autor debes citar siempre su procedencia, ya sea de textos impresos, fuentes online o audiovisuales, para no incurrir en plagio.

Estructura: una vez que hayas recopilado información suficiente para desarrollar tu trabajo, crea una estructura coherente y organizada. Si lo que quieres es que tu trabajo o artículo sea publicado, puedes consultar el Método IMRAD establecido por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (ICMJE) y que pautan una estructura muy clara para las publicaciones científicas.

En términos generales una buena estructura constaría de las siguientes partes:

1.- Portada: Incluye el título del trabajo y la asignatura, tus datos personales y la fecha de realización. Presta atención a su diseño, haz que resulte claro y atractivo.

2.- Resumen: Englobaría una síntesis de la naturaleza, contenido y conclusiones de tu trabajo en menos de 500 palabras.

4.- Palabras claves o keywords: Se trata de extraer las palabras mas relevantes que definan el trabajo y que pueden servir de gran ayuda a la hora de clasificarlo posteriormente .

3.- Índice: Enumera cada uno de los apartados o subapartados de los que consta el trabajo por orden de aparición, indicando el número de página para facilitar su búsqueda.

4.- Introducción: Define aquí la naturaleza del trabajo, el objeto y las motivaciones por las que ha sido desarrollado.

5.- Metodología: Expón en este apartado cómo has desarrollado el trabajo, durante qué periodo de tiempo, dónde, qué técnicas o materiales has utilizado y la muestra sobre la que se ha realizado.

6.- Cuerpo del texto: Es la parte más extensa e importante del trabajo. Procura utilizar una redacción clara y estructurar el texto en capítulos numerados, que deberás reflejar en el índice.

7.-Conclusiones: Escribe de una forma clara y sencilla los conocimientos a los que has llegado tras la elaboración del trabajo académico. Es conveniente enumerarlas.

8.- Anexo: Incluye en este apartado todo el material que hayas utilizado para desarrollar el trabajo y que no has compilado en la bibliografía, como estadísticas, cuadros o gráficos, legislación, etc. Recuerda que, en caso de que no sea de tu completa autoría, también es preciso citar la procedencia de este material.

9.- Bibliografía: Es importante que vayas anotando todas las fuentes que consultes durante tu trabajo de investigación porque, como ya te hemos indicado anteriormente, todas ellas deben ser reseñadas. Uno de los métodos más comunes es el sistema Harvard (año-autor y fecha de publicación) al que se puede añadir el plazo en que realizaste la consulta. Busca un método que te resulte sencillo y cómodo para organizar tus citas textuales o referencias a los autores consultados. Prueba con algunos programas como Reference Manager o Mendeley.

Léxico claro y sin faltas

La investigación y las conclusiones son muy relevantes en un trabajo académico, pero no por ello debes descuidar otros aspectos formales que aporten valor a su contenido. Esfuérzate en ofrecer una buena presentación: justifica los textos, respeta los márgenes de la páginas, utiliza negritas y cursivas con moderación para resaltar datos importantes y mantén una buena coherencia con los tipos y cuerpo de letra.

Ofrece al lector un léxico claro y cuidado y no permitas que exista ni una falta gramatical o de ortografía que desmerezcan el esfuerzo realizado. O si lo prefieres, mándanos un correo a crearcontenidos@crearcontenidos.com y te echaremos una mano con la corrección ortográfica y de estilo, ¡para que sea un trabajo de 10!

Las palabras más usadas del año en castellano, ¿sabes cuáles son?

Año tras año, se reaviva la rivalidad entre diccionarios y organizaciones oficiales para designar la palabra del año. La selección atiende a diversos criterios como, por ejemplo, su versatilidad, novedad o uso generalizado tanto oralmente como en textos escritos y redes sociales.

La Fundación de Español Urgente (Fundéu BBV) eligió el término refugiado como palabra del año 2015, al alzarse con el título sobre una docena de formas preseleccionadas de acuerdo a criterios lingüísticos y periodísticos. La Fundación consideró la importancia informativa y social que esta palabra había acaparado durante el pasado año sobre otras candidatas como chikunguña, sextuplete, inequidad, poliamor, disruptivo, me gusta, trolear, zasca, clictivismo, gastroneta y despatarre.

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¿Extrañas? Puede ser. Pero hay que tener en cuenta que se valora el hecho de que se trate de términos comúnmente utilizados por todos los hispanohablantes y que algunas de ellos, como trolear, hay que contextualizarlos en el entorno de las redes sociales. Y es que la importancia de la comunicación digital es tan importante que el Diccionario Oxford, escogió un emoji (no la palabra, sino su representación pictórica), como palabra del año. Concretamente, la “Cara con lágrimas de alegría” se alzó con el título al considerar que era el emoji más popular alrededor del mundo y el que mejor refleja los comportamientos, estado de animo y preocupaciones del 2015.

 El “top ten” de las más utilizadas

Preposiciones, conjunciones y artículos fueron las palabras más utilizadas en castellano, según el listado de frecuencias publicado por el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) sobre un total de 10.000 formas.

De, La, Que, El, En, Y, A, Los, Se y Del son las partículas gramaticales que ocupan las primeras posiciones de la lista. Y esta tendencia se mantiene hasta que el puesto 47 encontramos Años como primera palabra de interés lingüístico, seguido de tiempo en el puesto 70 y vida en el 76. Como dato curioso, resaltar que gobierno, país, mundo, estado, presidente, millones, España, hombre, Madrid, trabajo, poder, ley y guerra se cuelan en la lista de las 250 palabras más utilizadas en textos escritos y transcripciones de audio de radio y televisión en castellano. ¿Os suenan?

Escribir mal en Internet

Vivimos en la era de la tecnología y nos pasamos el día conectados a internet, trabajando, consultando, investigando y ¡cómo no! comunicándonos. Al día enviamos correos electrónicos, whatsapps, hangouts, opinamos en foros y redes sociales e interactuamos en otras plataformas digitales. De hecho, más del 90% de lo que comunicamos o vendemos hoy en día en las redes se hace a través de la palabra escrita.

Y si es tan cotidiano, ¿por qué escribimos tan mal en internet?

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Probablemente la rapidez de respuesta que exigen estos medios está llevando al traste todas las reglas ortográficas convencionales. Y no estamos hablando de errores tipográficos o acentos olvidados: reducimos nuestro léxico a emoticonos, cortamos o eliminamos palabras, omitimos espacios y nos olvidamos de la existencia de la gramática sólo con el fin de dar agilidad y personalizar nuestros contenidos en la red.

 Los textos malos cansan a los lectores

Parece que la costumbre se ha hecho ley pero, ¿es esto correcto? Quizá sí para grupos de adolescentes apresurados, pero si esto lo trasladamos al área laboral, la respuesta es rotunda: NO. El hecho de que no se nos vea la cara, en ningún caso nos legitima para olvidarnos de las más mínimas normas de cortesía o para lanzar a la red textos llenos de errores que sólo van a conseguir cansar a nuestros lectores y hacer que desistan de seguir leyéndonos.

Charles Ducombe, empresario de ventas por internet, asegura que un sitio web con errores ortográficos puede reducir sus ventas hasta en un 50%. De hecho, y si nos paramos a pensar seriamente, ante dos textos de autores anónimos, uno con erratas y otro correctamente escrito ¿cuál nos convencería más? ¿a cuál le daríamos más credibilidad?

Google premia los contenidos únicos, originales y concretos, pero no los que están mal escritos. Somos consientes de que nuestros lectores tienen poco tiempo, pero eso no debe implicar, ¡jamás!, escribir incorrectamente. Como dice Martina Bastos, ganadora del premio Don Quijote de Periodismo 2013,“no es cierto que la gente no quiera leer textos largos, lo que no quiere leer son textos malos”. ¡Tomemos nota antes de dar a “Enviar”!

El porqué de por que, por qué, porque y porqué

A diario utilizamos expresiones en las que aparecen estos cuatro términos y mucha gente no da importancia a la diferencia que hay entre cada uno de ellos, especialmente cuando los usamos de manera verbal. Sin embargo a la hora de escribirlos la cosa se complica y es fácil cometer una falta de ortografía si no tenemos claro el concepto. ¿Cuándo poner porque y cuando por qué?

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A continuación os vamos a explicar de una manera muy sencilla cuándo se usa cada término y esperamos que os sirva para diferenciar unos de otros:

POR QUÉ

Está compuesta por dos palabras, la preposición por y el interrogativo qué.

– Se utiliza normalmente para las oraciones interrogativas directas. Es decir, cuando la frase sea una pregunta y esté entre signos de interrogación.

Ejemplo: ¿Por qué no has venido hoy a trabajar?

– También se usa para oraciones interrogativas indirectas, es decir, las oraciones que no están entre signos de interrogación pero se refieren a una pregunta.

Ejemplo: No entiendo por qué me dices eso

PORQUE

 En este caso es una única palabra y se trata de una conjunción causal con la que se contesta directamente a una pregunta.

Por ejemplo: Si decimos “¿Por qué no has venido a trabajar hoy?” la respuesta sería: Porque estaba enfermo

– También se usa “porque” para explicar la causa de algo. Está respondiendo a una hipotética pregunta.

Ejemplo: Estaba preocupada por ti, porque llevas ya una semana sin venir

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 También es una sola palabra pero cuando lleva tilde en la e se utiliza como un sustantivo cuyo significado es: Causa, razón, motivo. No la usamos para preguntar y va siempre precedido de un determinante (el, los, un, mi, tu…)

 Ejemplo: Me gustaría saber el porqué de tu falta al trabajo hoy. Esta misma frase se podría decir sustituyendo la palabra “porqué” por la palabra “motivo” de esta manera: me gustaría saber el motivo de tu falta al trabajo hoy.

– También puede referirse a las preguntas que alguien ha realizado.

 Ejemplo: no puedo contestar a tus porqués. ( a tus preguntas)

POR QUE

Esta es la más difícil de entender. Aquí nos encontramos con dos palabras, la preposición “por” y el pronombre relativo “que”, el cual introduce una oración subordinada.

Ejemplo: Estábamos preocupados por que te hubiera pasado cualquier cosa

 Como resulta un poco complicado entenderlo, os proponemos utilizar un truquillo: si la frase subordinada (desde donde empieza el que) se puede sustituir por “eso” entonces podremos poner el “por que” separado y sin tilde.

Ejemplo: Ellas apostaron por que ganarías el partido (Ellas apostaron por eso)

En resumen y en términos generales, las preguntas siempre van con “por qué”, las respuestas a una pregunta siempre son con “Porque”, cuando hablamos de una o varias preguntas como sujeto, decimos “el porqué”, “los porqués”, y cuando introducimos una frase subordinada utilizamos “por que”. Esperamos que a partir de hoy sepáis distinguirlos y podáis escribir correctamente. Y si necesitáis ayuda, podéis contar con nuestros servicios de escritura.