¿Cómo ven los perros?

¿Alguna vez te has preguntado cómo ve tu mascota el mundo? Pues en contra de la creencia popular de que los perros ven en blanco y negro, nuestros mejores amigos distinguen colores, aunque en menor medida que nosotros.

Y es que, los perros tienen una visión dicromática, es decir, construyen la imagen en base a dos colores primarios. Esto se debe a que ellos tienen dos tipos de conos en la retina, mientras que las personas disponemos de tres: los sensibles a la luz roja, los sensibles a luz azul y los sensibles a la luz verde. Al carecer de estos últimos, los canes tienen dificultades para diferenciar el rango de colores que va desde el verde al rojo; es decir, el verde, el amarillo, el naranja y el rojo.

Básicamente, su espectro de visión se limita a dos rangos: perciben como azules todos los colores que va desde el azul al violeta, y como amarillos los que van de verde a rojo. ¡Tenlo en cuenta a la hora de elegir su pelota!

Mejor visión nocturna

A pesar de ello, nos llevan ventaja en otras muchas cosas: por la posición de sus ojos, en condiciones normales, un perro tiene un ángulo de visión de entre 240 y 250 grados, mientras que el nuestro es de 180. Además, su frecuencia de visión es mucho más alta que la de los humanos y eso les permite distinguir objetos en movimiento situados a más de 900 metros de ellos.

Sin embargo, tienen más dificultades para ver cosas a corta distancia de sus ojos. Mientras nosotros podemos distinguirlas a 6 centímetros, ellos necesitarán casi 30 para vislumbrarlos. Pero no te asustes si le tiras un juguete a tu perrete y tarda en verlo, ¡su increíble olfato suplirá esta pequeña deficiencia!

Esos paseos nocturnos por la casa, sin choques ni topetazos con muebles y puertas, se deben a que sus ojos disponen de una estructura especial bajo la retina llamada tapetum lucidum. Su misión es actuar como un espejo que refleja la luz mejorando su visión en la penumbra. Además, el tapetum lucidum, es el responsable del efecto “ojos brillantes” que apreciamos en nuestras macotas en condiciones de poca luminosidad.

Los perros también sufren problemas en la vista

Nuestros amigos tampoco se libran de enfermedades en la vista y pueden padecer hipermetropía o miopía. Razas como Rottweiler y el Pastor Alemán tienen cierta predisposición a padecer miopía mientras que otras como el Labrador o el Golden Retriever, curiosamente dos de las razas más utilizadas como perros guía, parecen gozar de una estupenda visión.

Los perros también pueden padecer ceguera, bien sea de nacimiento o manifestadas de manera progresiva o repentina. Pero los canes ciegos pueden disfrutar de una vida activa y feliz en un medio familiar porque han desarrollado otros sentidos, así que pueden interactuar perfectamente con el medio que los rodea. No nos olvidemos que tienen un olfato 100 veces superior al del hombre, y un oído 4 veces más agudo que les permite escuchar sonidos a más de 200 metros de distancia.

Pero, sin duda, lo mejor de todo lo anterior no está en cómo nos ven, sino en cómo nos miran…….

Oído absoluto: el increíble don que une a Beethoven con Freddie Mercury

¿Qué pueden tener en común Mozart y Michael Jackson, Tchaikovsky y Frank Sinatra, Beethoven y Stevie Wonder o Freddie Mercury y Chopin? Indudablemente, que todos son genios de la música, cada uno en su época y estilo propio. Pero, además de ese enorme talento que ha asombrado al mundo, comparten una capacidad especial: el oído absoluto (OA).

El también llamado oído completo o absolute pitch, dota a las personas que lo poseen de unas habilidades especiales que les hacen diferentes del resto de los mortales.

  • Pueden identificar una nota musical de forma aislada o interpretada simultáneamente con otras.
  • Son capaces de nombrar la tonalidad concreta de una pieza musical.
  • Tienen la habilidad de entonar una nota sin contar con referencias externas.
  • Pueden escuchar por primera vez una melodía y, a continuación, reproducirla con exactitud sin apoyo de ninguna partitura.

A diferencia del OA, las personas que tienen un oído relativo pueden identificar una nota, pero siempre con la ayuda de una segunda que les sirva de referencia.

¿Cuestión de formación o de genética?

En términos estadísticos se dice que 1 de cada 10.000 personas está dotada de este maravilloso don. Han sido muchas las teorías que se han formulado sobre esta habilidad. Algunos opinan que es necesaria una exposición precoz a la música, entre los dos y cinco años, para que el oído absoluto se desarrolle. Sin embargo, muchos de los grandes talentos de la música empezaron sus formaciones o carreras musicales a edades más tardías.

Otra teoría relaciona el OA con la lengua materna. Esto se debe a que se han detectado más personas agraciadas con esta habilidad nacidas en países con idiomas tonales, como China o Vietnam, donde el sentido de las palabras varía en función del tono con el que se pronuncian.

Aunque en su mayoría esta habilidad se ha detectado en personas con formación musical, ahora hemos conocido que la genética tiene mucho que decir.

Así lo ha demostrado una investigación realizada en la Universidad norteamericana de Delaware (Estados Unidos) y publicada en el Journal of Neuroscience . Los autores estudiaron el comportamiento de 61 voluntarios divididos en tres secciones: oído absoluto, oído relativo y grupo de control para comprender las diferencias estructurales de los cerebros de las personas bendecidas con este don.

Tras el estudio determinaron que existían diferencias significativas en la corteza auditiva: las personas con OA presentaban áreas corticales más grandes con un aumento que respondía principalmente a frecuencias inferiores a 1000 HZ.

Este componente genético podría quizás explicar por qué la sordera nunca detuvo la genialidad musical de Beethoven. El alemán era capaz de imaginar sonidos, con sus matices e intensidades, componer, interpretar y dirigir orquestas sin escuchar notas ni vibraciones externas.

En definitiva, la naturaleza aliada con el talento para deleite de toda la humanidad.

¿Por qué nos gustan tanto los programas de cocina?

En los últimos años hemos vivido un auténtico boom de los programas de cocina. Más allá de que seamos expertos gastrónomos o practiquemos la cocina de supervivencia, seguro que nos hemos quedado “enganchados” a las peripecias de los concursantes de alguno de los talent shows que inundan la parrilla televisiva.

Aunque el fenómeno no viene de nuevo. ¿Recordáis las recetas que nos regalaba Elena Santonja en “Con las manos en la masa” y su inolvidable sintonía de cabecera? Después, llegó el fenómeno Arguiñano quien, entre chistes y sartenes, nos incitaba a comer por los ojos en la franja horaria del mediodía.

Y ahora, en una época en la que las prisas cada vez nos alejan más de los fogones y en la que la comida rápida o a domicilio se ha instalado entre nosotros, resurgen con fuerza estos programas. Un País para comérselo, Top Chef, Master Chef, ¡e incluso los niños tienen su propia edición!

Competitividad y afán de superación

Pero ¿por qué nos gustan tanto? Lo que nos ofrecen en su mayoría es un elenco de concursantes, bien populares o bien anónimos, empeñados en cocinar exquisiteces con premura de tiempo y recursos. Los aspirantes viven cada edición sometidos a los designios de unos jueces implacables y a las críticas de sus propios compañeros. Pero, a parte de sus virtudes en la cocina, lo que muestran estos programas es algo con lo que todos empatizamos: la competitividad y el afán de superación.

Además, hay que reconocerles que ,siguiendo sus apuros por dar la talla como cocineros y sobrevivir a la competencia, aportan algunos elementos muy positivos:

  • Nos han sumergido en un universo de mezclas exóticas de ingredientes que antes quizás desconociéramos.
  • Incitan a la creatividad y la imaginación para elaborar recetas originales con ingredientes escasos o poco conocidos.
  • Inducen a la comida saludable, y divulgan propiedades de los alimentos y consejos de nutrición interesante para la salud.
  • Nos enseñan términos nuevos, técnicas de cocina y cómo mezclar ingredientes para crear platos sorprendentes. En definitiva, amplían nuestra cultura culinaria.
  • La presencia de chefs de reconocido prestigio como jurado o estrellas invitadas nos ofrece cierta garantía de que vamos a ver un producto de calidad.

Nos gusta comer

Aunque el fenómeno de los talent shows culinario es internacional, en nuestro país se produce en plena era foodie, donde expertos o aficionados culinarios que mueven miles de seguidores en redes sociales, recomiendan o critican platos y restaurantes.

Y es que en este país nos gusta comer: tenemos una  Real Academia de Gastronomía, hay tres restaurantes españoles entre los 10 mejores templos gastronómicos del mundo y nuestros cocineros acumulan estrellas Michelín.

Así que cualquier inspiración es bienvenida para continuar con esta tradición tan nuestra. ¡Buen provecho!

¿Eres turista o viajero? dos maneras muy diferentes de descubrir el mundo

Aunque viajar sea el nexo común, la verdad es que existen muchas diferencias entre un turista y un viajero: sobre todo en la forma de vivir la experiencia de ese tiempo que pasan fuera de su residencia habitual.  Y es que, estas dos palaras que, en un principio, pueden parecer sinónimas guardan muchas disparidades desde su mismo origen.

Históricamente lapalabra viajero es más antigua que la de turista. Si echamos la vista atrás, los viajes estaban muy relacionados con la investigación, los descubrimientos o la sed de conocimiento.  Herodoto, Marco Polo, Cristóbal Colón o el almirante chino Zheng He son algunos de los pioneros más conocidos en esta actividad.

La palabra turista, que deriva del vocablo tour, es mucho más reciente y comenzó a utilizarse en Inglaterra en 1800. Es precisamente en este país donde surge la primera agencia de viajes organizada de la mano del llamado “padre del turismo”, Thomas Cook. Corría 1841 cuando Cook organizó una excursión en tren para 570 personas hasta Loughborough, donde se celebraba un congreso antialcohol. El viaje, con almuerzo incluido, costó un chelín por pasajero.

 Diferencias entre turistas y viajeros

 Sin tomar partida por ninguna de las dos formar de vivir un viaje, te mostramos alguna de las diferencias entre ambas que quizás te resulten conocidas:

  • La planificación.El turista buscará ante todo la comodidad en su tiempo de ocio, por lo que recurrirá a viajes organizados o con fecha de salida y retorno cerrada, así como a itinerarios ya fijados de antemano.  Una vez en el lugar de destino, el viajero en cambio preferirá dejarse llevar por la improvisación tanto en las fechas como en los recorridos.
  • Alojamientos y medios de transporte.Aunque inicialmente ambos utilicen el avión para alcanzar su destino, los turistas elegirán después los medios más rápidos para desplazarse y optimizar el tiempo. En cuanto a los alojamientos, sus preferencias, por norma general, serán lugares cómodos y céntricos, reservados previamente y desde donde puedan moverse con facilidad.  El viajero intentará disfrutar del camino de otra manera. Por ello, una vez llegado a su destino utilizará las bicicletas o transportes locales y, en muchas ocasiones, la falta de previsión a la hora de elegir el alojamiento será la tónica de su viaje.
  • Las expectativas.El turista organizará su temporada de descanso intentando descubrir un sitio que se ajuste a sus gustos y preferencias de placer o diversión. Para el viajero, el viaje es el fin en sí mismo ya que su intención es sumergirse en las mágicas diferencias que encierra cada país. El turista parte con unas expectativas, mientras que el viajero es el eterno expectante.
  • Compañeros de viaje.El turista suele viajar en familia, pareja, con amigos o en grupos organizados, mientras que el viajero prefiere hacerlo solo o con una compañía reducida.
  • Equipaje.Es otra de las grandes diferencias. Los turistas buscan la comodidad en este tiempo de ocio, por lo que acostumbra a meter en su maleta todo aquello que les haga sentir como en casa. El viajero tiende a ir bastante más ligero de equipaje: lo justo y necesario y, a veces, ni eso.
  • Itinerarios. Mientras que el turista tratará de recorrer los lugares más emblemáticos de cada lugar, el viajero buscará lo desconocido, lo raro o lo diferente. Los primeros huirán de los imprevistos, mientras que los segundo cuenta con ellos como parte esencial de su viaje.
  • Selfies y paisajes.La cámara del turista estará llena de imágenes de ellos mismos ante monumentos o lugares reseñables, mientras que el viajero volverá cargado de capturas asombrosas en las que pocas veces aparecen retratados.

Sea cual sea tu forma de viajar lo importante es que lo hagas siempre con los ojos bien abiertos, con ganas de aprender y descubrir, de entender y de enriquecerte. Porque como dijo Mark Twain : “viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. ¡Bon Voyage!